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Fernando Castillo, minero atrapado en la Flor de Té realiza emotiva visita a Andacollo después de 40 años

12 enero, 2018

El próximo  19  de febrero se cumplirán 54 años  desde el accidente de la mina “Flor de Té”, hecho  que ha quedado  en los  registros históricos de la  minería tanto de  nuestra  comuna  como del país.

Actualmente, solo quedan con vida dos de aquellos mineros: Américo Méndez, que era un joven de 16  años cuando  ocurrió el  accidente,  y  don Fernando Castillo, que  tenía 24  años y  que  fue nombrado por las revistas y radios que  cubrían el rescate como el  “Sonriente”, pues al momento de  salir lo captaron en una fotografía sonriendo, además era quien habló en el enlace radial que  efectúo radio “Minería” desde el interior de la mina.  

Don Fernando, emigró  diez años después de ocurrido el  accidente, en 1974 partió de  Andacollo hacia  el  norte, lugar donde se radicó con su  esposa, sus ocho  hijos  y  sus  nietos, estuvo por  20  años  en Arica. Después, por razones laborales se trasladó a vivir en Pozo Almonte, ciudad en la que pasa sus años  dorados.

Nos cuenta  que  solo volvió una vez  en todos estos años para una Fiesta Religiosa, por eso a sus 78 años quiso regresar a su  tierra natal y  tuvo un emotivo encuentro con sus  recuerdos y algunos conocidos, especialmente con los habitantes  de la Nueva Churrumata, que  al saber de su presencia en Andacollo llegaron hasta  el canal Señal 6 para invitarlo a almorzar, porque los  vecinos de ese sector conservan una mística que los identifica con aquel antiguo poblado que  fue trasladado de lugar.

A  don Fernando se le  ve contento y emocionado por estar en nuestra tierra, nos dice con la voz quebrada “estoy feliz en mi pueblo  querido que tanto  tiempo  he estado lejos, estoy  orgulloso de estar acá,  de saludar a los andacollinos y a aquellos  mineros o a sus familiares que en aquellos tiempos dieron todo para que nosotros saliéramos con vida, porque  fueron momentos  muy  difíciles que  vivimos dentro de la  mina”.

Del accidente recuerda que  hubo un ruido como terremoto después fueron de 6 a  7  horas muy  críticas, de mucha desesperación por la oscuridad  que  reinaba y  porque el cerro seguía moviéndose,   por suerte había una corriente de  aire que les permitió respirar y  se quedaron en un espacio que se formó al lado de unas vigas de madera.

“Nos encomendamos a todos los Santos  y  a nuestra  Virgen de Andacollo, cuando pasaron las  horas y  la  gente  empezó a  ubicarnos por  medio de  golpes  se nos  vino el  alma al  cuerpo  pensábamos que  ya  no  íbamos a  morir, pero también fue  muy  difícil calmarnos”.

Para don Fernando es muy importante que  las generaciones actuales sepan del accidente, pero también de la unión de voluntades que  hicieron que él y  sus compañeros hayan salido con vida del hundimiento  del cerro. “Doy  infinitas gracias a los compañeros, a los  empresarios que  pusieron gente para que trabajara día  y  noche, a Mario Rojas, a Tabilo  Jeraldo,  a Juan Martínez y, así  varias  personas, tal como la señora Chepita que se  hizo cargo  del casino para alimentar a trabajadores y  familiares, infinitas  gracias a ingenieros y autoridades”, concluye con la voz entrecortada este  hombre que mira a su numerosa familia como el  fruto de  aquel heroico rescate hecho con el  temple y solidaridad del  pueblo andacollino.

19 de febrero de 1964 accidente en la “Flor de Té”

Aquel día siete andacollinos descendieron a la  1 de la tarde a trabajar en la extracción de mineral a 32 mts bajo la  superficie. El  grupo  compuesto  por Alfredo Román Polanco, Juan Rodríguez Cortés, Fernando Castillo, Víctor Castillo, Orlando Flores, Américo Méndez y Norberto Castillo, llevaba menos de  dos  horas de trabajo cuando  sintieron que  el  cerro se hundía.

Al darse la alarma en la cercana Churrumata, donde vivían los aterrados, y  en Andacollo, comenzaron a organizarse las cuadrillas de trabajo para sacarlos con vida. Pirquineros, familiares, amigos, personal de Enami, autoridades y medios  de comunicación llegaron a las inmediaciones del pique para saber que pasaba con sus seres queridos.

Hasta  que  con el  correr de las horas se sintieron golpes que devolvieron la esperanza de encontrarlos con vida, a los tres días fueron rescatados Alfredo Román Polanco y Juan Rodríguez Cortés. A los demás se les ubicó  y  mandó alimentos a través de una manguera hasta ser rescatados el 25 de febrero cuando cumplían  6 días atrapados.

 

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