NOTICIAS

Manos andacollinas que transformaron el metal en una corona para la Virgen del Carmen de Monte Grande

25 septiembre, 2026

Una obra de fe, tradición y orfebrería chilena será entregada durante la celebración de la Virgen del Carmen de Monte Grande, fruto del trabajo de más de 25 años de trayectoria de los artesanos andacollinos Patricia Calderón y Walter Díaz.

En el corazón del Valle de Elqui, la fe tendrá un nuevo símbolo nacido de manos chilenas. Se trata de la corona de la Virgen del Carmen de Monte Grande, una pieza elaborada íntegramente a mano por el matrimonio de orfebres andacollinos Patricia Calderón y Walter Díaz Miranda, fundadores de Retrafe Orfebrería, quienes han dedicado más de 25 años a la orfebrería, lapidación y conservación de técnicas artesanales.

La obra representa para ambos mucho más que la creación de una pieza religiosa. Es también una forma de entregar parte de su historia, de sus raíces y de un oficio que han cultivado durante décadas.
“Cada pieza tiene una historia y esta, sin duda, tiene un significado muy especial para nosotros”, señaló el matrimonio, parte del sentimiento que acompaña un trabajo en el que cada detalle fue realizado cuidadosamente a mano, utilizando técnicas tradicionales como el calado, repujado, soldadura, engarce y trabajo de metales.

El diseño estuvo a cargo de su hijo, Sebastián Díaz Calderón, quien incorporó una mirada contemporánea a la pieza, procurando mantener intacto el respeto por la tradición y el carácter religioso de la obra. Así, tres integrantes de una misma familia unieron sus conocimientos para dar vida a una pieza destinada a acompañar una de las expresiones de fe más significativas del Valle de Elqui.

Cada golpe de martillo, cada calado y cada unión del metal significaron horas de dedicación y precisión. Pero detrás de la técnica también existe un componente profundamente personal: la fe y el deseo de mantener vivo un oficio que forma parte del patrimonio cultural de Chile.

La corona será entregada en el marco de la celebración de la Virgen del Carmen de Monte Grande, convirtiéndose en un punto de encuentro entre la fe, el arte, la cultura y la tradición, y llevando hasta el Valle de Elqui el sello de una familia de artesanos que ha construido su trayectoria desde Andacollo.
Para Patricia y Walter, esta obra también representa una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan y valoren la orfebrería como un patrimonio vivo, donde el conocimiento no solo se aprende, sino que se transmite de generación en generación.

Porque detrás de esta corona no hay solamente metal trabajado. Hay historia, familia, raíces andacollinas y más de 25 años de un oficio que sigue cobrando vida en las manos de quienes creen que crear con ellas también es una manera de preservar la memoria.

COMPARTE EN TUS REDES:
Ver archivo