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A sus 75 años, Gladys sigue cocinando sueños en el corazón de Andacollo

26 junio, 2026

Cada mañana, antes de abrir las puertas de su restaurante, Gladys Ite agradece por una nueva jornada. A su edad, continúa trabajando con la misma energía que la ha acompañado durante décadas, atendiendo a peregrinos, turistas y vecinos que llegan hasta el restaurante La Estrella Luminosa, en pleno centro de la comuna.

Su historia no habla solamente de un negocio gastronómico. Habla de esfuerzo, de perseverancia y de una mujer que decidió seguir aprendiendo, creciendo y soñando, incluso cuando muchos pensarían en descansar.

“Todos los días le doy gracias a Dios por esto que él me ha dado. Tengo 75 años y sigo con la misma fuerza”, cuenta con emoción.

Gladys no solo mantiene vivo uno de los restaurantes tradicionales de la comuna. También continúa capacitándose, participando en programas de apoyo al emprendimiento y aprendiendo nuevas herramientas tecnológicas. Entre ellas, cursos de digitalización e incluso de inteligencia artificial, demostrando que las ganas de aprender no tienen edad.

“Me siento muy agradecida porque hemos aprendido mucho y mi local tomó otro aspecto. Todo esto nos ayuda a seguir creciendo”, señala.

Pero detrás de cada plato servido existe una historia mucho más profunda. Para Gladys, cocinar significa servir a los demás. Cada cazuela, cada postre casero o cada almuerzo preparado lleva consigo el deseo de que quienes lleguen a su local se sientan como en casa.

“Nos preocupamos bastante del peregrino y del turista. Queremos que la gente se sienta bien, que se vaya contenta”, explica.

En su cocina aún se preparan recetas tradicionales, cazuelas, carnes al jugo, pescados y postres elaborados de manera artesanal, conservando sabores que forman parte de la identidad andacollina, como su auténtico gratinado de verduras, que según comenta, nadie tiene su receta.

Sin embargo, uno de los aspectos que más satisfacción le genera es poder entregar oportunidades de trabajo a otras personas. “Con este mismo trabajo también puedo tener trabajadores y ayudar a que otras familias tengan su sustento”, comenta.

Su energía y compromiso también la han llevado a participar en iniciativas que buscan revitalizar el comercio de la calle Urmeneta, pensando siempre en ofrecer una mejor experiencia a quienes visitan la comuna.

La historia de Gladys Ite demuestra que la edad no limita los sueños ni las ganas de seguir aportando. A sus 75 años, continúa abriendo las puertas de su restaurante con la misma convicción de siempre: atender con cariño, cocinar con dedicación y agradecer cada día la oportunidad de seguir haciendo lo que ama con sus manos y su especial sazón en la cocina.

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