Integrada por músicos de Andacollo, Ovalle, Río Hurtado y Monte Patria, la agrupación reúne experiencia, amistad y una herencia familiar ligada a la música ranchera y norteña.
Con el propósito de compartir su talento y mantener viva la tradición de la música ranchera, nació a mediados de agosto Herencia Norteña, una agrupación conformada por músicos que, tras participar en distintos conjuntos, decidieron unir sus trayectorias para dar vida a un nuevo proyecto musical.
Así lo explicó Mauricio Espinoza, integrante del grupo, quien señaló que la iniciativa surgió luego de una invitación de Los Rambitos de Andacollo y de la motivación de volver a los escenarios. La agrupación cultiva principalmente la música ranchera, norteña y tropical ranchera, estilos ampliamente reconocidos por el público chileno.
Actualmente, Herencia Norteña está integrada por Eduardo Milla, acordeonista; Florentina Jofré, vocalista y guitarrista; Patricio Pizarro, en la batería; y Mauricio Espinoza, en el bajo. Sus integrantes provienen de distintas localidades de la región, y comparten una misma pasión por la música.
El nombre del conjunto tiene un significado especial para sus integrantes, pues representa la historia musical de sus familias y el legado de sus padres, quienes también cultivaron la música ranchera y participaron en agrupaciones musicales.
Una de las historias más significativas es la de Florentina Jofré, oriunda de Monte Patria, quien desde pequeña ha estado vinculada a este género musical. Durante sus primeros años de trayectoria formó parte del dúo Estrellita de Panecillo, con el que grabó dos volúmenes bajo el sello Atenas, en Santiago. Posteriormente, junto a su esposo, Eduardo Milla, desarrolló el proyecto musical Cano y Flor, antes de integrarse a esta nueva agrupación, donde hoy se desempeña como guitarrista.
Para Florentina, la música es una tradición que se transmite de generación en generación. Su padre fue cantante y guitarrista, mientras que su madre también cantaba y tocaba el acordeón. Una historia similar se repite en la familia de su esposo, cuyo padre también era acordeonista.
“Estoy muy orgullosa y muy contenta de lo que he logrado a través del tiempo y de los años, siempre siguiendo la música”, expresó la artista, quien destacó la importancia que ha tenido este camino en su vida.
Ese legado también ha alcanzado a la siguiente generación. Actualmente, la hija de Florentina y Eduardo estudia Pedagogía y Licenciatura en Música en la Universidad de Valparaíso, donde desarrolló un proyecto académico dedicado a la música ranchera en Chile. El trabajo fue presentado en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, una experiencia que la familia recuerda con especial orgullo.
Actualmente, Herencia Norteña se encuentra disponible para amenizar distintas actividades, desde celebraciones familiares y eventos privados hasta encuentros de clubes deportivos y espectáculos de mayor envergadura, tanto públicos como privados.
Quienes deseen contratar sus servicios pueden comunicarse con Eduardo Milla al 999117631 o con Mauricio Espinoza al 957694117.
Con la experiencia de sus integrantes y el compromiso de preservar una tradición musical arraigada en sus familias, Herencia Norteña busca abrirse camino y llevar el ritmo de la música ranchera a nuevos escenarios y públicos.