Ayer se realizó la premiación a la profesora Soledad Molina Orrego, destacada docente de la comuna de Andacollo, quien actualmente se desempeña como encargada de la Escuela Padre Blas Hernández, ubicada en el sector de Chepiquilla.
Soledad fue reconocida por su compromiso con la educación rural, así como por su calidad humana, humildad y dedicación absoluta a la formación de niños y niñas de la comuna. Desde el año 2010, la docente ha desarrollado su labor en la Escuela Padre Blas Hernández, donde ejerce como profesora general básica y educadora diferencial, además de cumplir funciones directivas.
Al recibir este importante reconocimiento, la profesora expresó, “ser merecedora de este reconocimiento como profesora rural es un tremendo orgullo, representando a mis colegas que están efectuando esta noble labor en diferentes territorios. Lo recibo con mucha alegría, pero también con mucha humildad. El pago de esta labor se visualiza en el trabajo diario, con los avances de nuestros niños, tanto en el aprendizaje como en lo afectivo y lo social. Y más recibo este premio con alegría en esta conmemoración a una conocedora de nuestro mundo rural, que es la gran poetisa Gabriela Mistral”.
Asimismo, destacó el profundo sentido vocacional de su trabajo, “ser maestra rural es más que un oficio o una profesión, es entregarse en esencia desde el amor hacia la enseñanza, con el decir y el actuar. Es hacer de la escuela un lugar seguro, afectivo y cultural para nuestros niños y niñas. Es buscar la comprensión de la lección a través de la observación, la curiosidad, la belleza, la comunicación entre el entorno y también dentro del conocimiento de sí mismo. Como dijo Gabriela Mistral, quien es mi gran inspiradora, la enseñanza comienza con el afecto, y el afecto es lo primero que debe sentir el niño en su maestro”.
Cabe destacar que la profesora también se desempeño en el Liceo Pedro Regalado Videla y en la Escuela Luis Cruz Martínez, fortaleciendo su trayectoria en el ámbito educativo local.
En este sentido, en la Escuela Padre Blas Hernández, Soledad tiene un rol que implica liderar un aula multigrado que reúne a estudiantes desde primero a sexto básico en un mismo espacio, lo que requiere una metodología dinámica, organizada y centrada en el desarrollo de la autonomía, el trabajo en equipo, la empatía y la solidaridad.
El establecimiento tiene como sello la formación integral de sus estudiantes, promoviendo la inclusión, el éxito académico y el bienestar emocional, con el objetivo de formar personas con bases sólidas y una infancia feliz.
Este trabajo se desarrolla en estrecha colaboración con las familias y un equipo multidisciplinario compuesto por docentes especialistas en inglés y educación física, además de profesionales como fonoaudióloga, psicólogo y asistentes de la educación.
Finalmente, la escuela destaca por entregar una educación personalizada, adaptada al ritmo y estilo de aprendizaje de cada estudiante, apoyada con tecnología, material didáctico y espacios educativos adecuados, garantizando así un aprendizaje significativo en un entorno seguro y acogedor.
Sin duda, la historia de la profesora Soledad Molina refleja el verdadero sentido de la educación rural: una labor que va más allá de enseñar contenidos, y que se construye día a día desde el compromiso, la vocación y el cariño hacia sus estudiantes. Inspirada en el legado de Gabriela Mistral, su trabajo deja huellas profundas en cada niño y niña, formando no solo estudiantes, sino también personas íntegras, seguras y capaces de enfrentar el futuro con valores sólidos. Su entrega silenciosa y constante es un ejemplo que enaltece la educación pública y el desarrollo de las comunidades rurales.