Cerca de un centenar de estudiantes de los establecimientos María Educa de La Serena y Coquimbo participaron durante el fin de semana en una misión juvenil, recorriendo comunidades, visitando familias y compartiendo un mensaje de fe y esperanza junto al Santuario de Andacollo.
Una misión juvenil que permitió recorrer distintos barrios, visitar a las familias y vivir una experiencia de encuentro con la comunidad y con la espiritualidad mariana que caracteriza al Santuario de Andacollo. Eso se vivió el pasado fin de semana en la comuna, entre el viernes 21 y el domingo 23 de agosto.
Los estudiantes fueron distribuidos en cuatro sectores de la comuna: Bellavista, Matadero, Rinconada y Población 25 de Octubre. En cada uno de estos lugares, los jóvenes se vincularon con las comunidades de las capillas Mártires de Barbastro, San Lorenzo, Laura Vicuña y Sagrado Corazón de Jesús, respectivamente.
La actividad fue coordinada junto al Santuario de Andacollo y tuvo como lema “María, desde tu Santuario, guíanos en nuestra experiencia de misión”, invitando a los estudiantes a salir al encuentro de las familias y compartir un mensaje inspirado en la figura de la Virgen María.
Para Eduardo Herrera, encargado de Pastoral de los colegios María Educa de La Serena y Coquimbo, esta experiencia tiene una especial relevancia dentro de la formación de los estudiantes. “Para nosotros es sumamente importante, porque tiene que ver mucho con la formación humana integral de los estudiantes y, por supuesto, con la formación espiritual que nosotros, como colegio católico, les ofrecemos”.
Herrera destacó además que la espiritualidad mariana ocupa un lugar importante dentro de la identidad de los establecimientos, por lo que llegar hasta Andacollo representa una experiencia significativa para los jóvenes. “Venir al Santuario de Andacollo es un privilegio para nuestros estudiantes. Muchos de ellos vienen por primera vez a Andacollo y para ellos ha sido una muy linda experiencia”, señaló.
La misión también fue valorada por los propios estudiantes. Paula Olivares, alumna del Colegio María Educa de La Serena, contó que se trató de su primera experiencia misionera y destacó especialmente el recibimiento de las familias andacollinas.
“Me ha gustado mucho porque es mi primera experiencia y, la verdad, se comparte bastante con varias personas. Gente de otro colegio, acá de Andacollo, y las personas son muy lindas, ya que nos dan mucho cariño y nos reciben con mucho amor. Eso se agradece demasiado”, indicó la estudiante.
Para Paula, la figura de la Virgen María también adquirió un significado especial durante estos días: “La veo como una mujer fuerte, que tiene un amor grande hacia su hijo y hacia nosotros”.
Una experiencia similar vivió Fernanda Cisterna, estudiante del Colegio María Educa de Coquimbo, quien destacó el vínculo generado con las familias que recibieron a los jóvenes. “Es una experiencia muy linda. Uno conoce personas maravillosas, hay muchas personas preciosas que te abren la puerta, te cuentan su vida y te dan cositas para comer. Es una experiencia muy linda, te llena el corazón”.
Desde el Santuario de Andacollo también valoraron positivamente la jornada. El padre Pedro Rojas, misionero claretiano y representante de la parroquia, explicó que esta es la segunda oportunidad en que los colegios María Educa participan de una experiencia misionera en la comuna. “Es una experiencia muy bonita, muy alegre. Es el segundo año que tenemos la visita a estas misiones con los colegios María Educa de La Serena y Coquimbo”.
El sacerdote destacó que los estudiantes no solo recorrieron las calles y visitaron a las familias, sino que también participaron de espacios de oración y encuentro comunitario. “Ellos visitaron las comunidades de La Rinconada, la Población, el Matadero y Bellavista, visitando las familias, recorriendo las calles, llevando siempre un anuncio de María Santísima”.
Para el padre Pedro, la experiencia generó un intercambio significativo, ya que los jóvenes llegaron a la comuna con el propósito de misionar, pero también terminaron siendo acogidos y transformados por las propias comunidades. “Los chicos, junto con venir a misionar, también se van ellos misionados. Se van llevando toda la alegría, el amor y, sobre todas las cosas, el cariño de toda la comunidad, de nuestra parroquia”.
Durante los tres días, los estudiantes participaron en recorridos por los distintos sectores, encuentros con las familias y momentos de oración, fortaleciendo así su formación pastoral y espiritual.
De esta manera, la misión juvenil permitió estrechar los lazos entre los colegios María Educa y la comunidad de Andacollo, generando un espacio de encuentro en torno a la fe, la solidaridad y la devoción a la Virgen de Andacollo.