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Un agricultor andacollino que trabaja con esfuerzo y respeto la tierra

21 junio, 2017

En el sector de Chincolco en las cercanías de Las Arenillas, en la Ruta D-51, encontramos a don Hernán Gallardo que es un pequeño agricultor y criancero del sector.

Este pequeño asentamiento de Chincolco, se caracteriza porque se han encontrado en sus laderas vestigios arqueológicos (puntas de flechas, piedras de cacería, piedras para moler semillas) y de terrazas de cultivo Incaicas, las que fueron restauradas en la época de los noventa.

Don Hernán, es un hombre afable y enamorado del lugar en que vive, pues dice que hay una paz total. Señala muy entusiasta que “la vida del campo es muy tranquila relajada sin bulla, una persona que esté enferma o estresada, que venga al campo y ligerito se le pasa el estrés porque es una tranquilidad. El silencio. el canto de los pájaros, el sonido del agua, hace que las personas se relaje y se le quita todo el estrés”.

Por otro parte, la lluvia de mayo ha sido una bendición para sus cosechas, pues estaba en un nivel critico de sequía, porque las napas subterráneas estaban agotadas solo podía bombear el agua una vez a la semana, lo que estaba causando que sus árboles se secaran. Las precipitaciones le han asegurado una reserva para 5 ó 6 años.

Aunque, también la abundante agua caída causó el aterramiento de la vertiente por la bajada de la quebrada. Sin embargo, esto para don Hernán es algo que solucionará, pues con el tesón característico del hombre de tierra señaló que “se me atoró la represa voy a tener que limpiarla y mejorarla para sembrar y hacer la vida del campo”, ya que cultiva diversos productos como maíz, poroto, zapallo tomates y cebollas.

Para él ver las flores en los cerros es un espectáculo “en la primavera es un jardín de multicolores, porque tenemos el cebollín blanco, el cebollín azul, lirium, el azulillo, los capachitos y la añañuca roja. El faldeo se llena completamente de rojo con una añañuca grande y bonita. Este lugar hay que cuidarlo porque mucha gente corta la flor y se va perdiendo la germinación”, señaló don Hernán haciendo un llamado a observar la naturaleza, pero con respeto.

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